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Reconcíliate con la vida y acepta tu cuerpo

La moda, las presiones sociales, las comparaciones… son todos enemigos que nos hacen mucho daño y van eliminando el poco amor que tenemos por nuestro cuerpo.

Los estereotipos de belleza y la percepción errónea de lo que es la salud nos llevan a odiar esa cáscara que nos envuelve. Acepta tu cuerpo y reconcíliate con la vida

Comprende tu cuerpo

Para poder ofrecer todo el respeto que se merece a nuestro cuerpo, una buena idea es empezar por entenderlo. Muchas veces somos nosotros mismos los que perjudicamos comiendo lo que no es saludable, haciendo dietas excesivas u obsesionándonos con el ejercicio. No encontramos un balance entre disfrutar y cuidarlo.

 

 

¿Te gusta tu cuerpo?

La mayoría de las personas están disconformes con su cuerpo. Los delgados quisieran tener más carne, a otros les gustaría tener un cuerpo más estilizado, los altos están cansados de no encontrar ropa que le acomode y los bajos de tener la sensación de que no les toman en serio.

 

Si tu eres de los que respondido que “NO” a la pregunta de ¿te gusta tu cuerpo? Eres como una gran parte de la población y te invitamos a que te preguntes: ¿por qué no te agrada?, ¿qué te lleva a no estar feliz con él?, ¿de qué manera lo puedes mejorar?, ¿hay áreas que sí te gustan?

 

 

Empieza a aceptar tu cuerpo

Aceptar no quiere decir quedarse de brazos cruzados y que nada cambie. Significa empezar el día queriéndote y entendiendo la belleza que escondes y también la que muestras.

Haz este ejercicio. Párate frente al espejo, si es posible sin ropa pon mucha atención a lo que ves y a las sensaciones que te ofrece.

Fija tu mirada en el cabello, en el rostro, en el torso, en las piernas. Detente en lo que más te guste: tu cintura o tus ojos.

Después busca las zonas que no sean de tu agrado. Pero esta vez en lugar de criticar te propongo otra actitud: aceptar. Puede parecer fácil en la teoría pero no tanto en la práctica.

¿Cuentas con unos ojos que te permiten mirar el azul del cielo? ¿con una nariz que te permite respirar?, ¿con unas piernas que te obedecen?, ¿con una piel que siente a través de las caricias?, ¿con una boa que te permite reírte? Encuentra la perspectiva adecuada para tu cuerpo. Lo que de verdad importa.

Acepta tus formas, tus irregularidades, tus relieves y tus tamaños. No eres solo el envase que te envuelve, también eres tus pensamientos, tus ideas o emociones.