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El costal de papas

Cuando era más joven, un profesor nos pidió de tarea que lleváramos papas y una bolsa de plástico. Ya en clase elegimos una papa por cada persona a la que guardábamos resentimiento. Posterior tuvimos que escribir el nombre de las personas en cada una de ellas y echarlas dentro de la bolsa de plástico. Algunas bolsas eran realmente pesadas. El ejercicio consistía en que durante una semana lleváramos a todos lados esa bolsa de papas.

 

 

Con el tiempo, la condición de las papas se iba deteriorando y obviamente era muy incómodo y pesado cargar la bolsa en todo momento. Con ello, el profesor nos demostró que así se siente el peso espiritual que cargamos a diario por el resentimiento que guardamos; además, por poner atención a la bolsa de papas para no olvidarla, desatendía cosas que eran más importantes.

Con ese ejercicio -que al principio me pareció innecesario, pero que me ha servido para toda mi vida-, comprendí que todos tenemos papas pudriéndose en nuestra “mochila” sentimental. Fue una gran metáfora del precio que pagaba a diario por mantener el resentimiento por algo que ya había pasado y no podía cambiar. Me di cuenta que cuando le daba demasiada importancia a las promesas no cumplidas me llenaba de resentimiento, aumentaba mi estrés, no dormía bien y mi atención se dispersaba.

El resentimiento es un dolor moral que se produce como consecuencia de una ofensa. La persona que lo sufre no logra olvidar esa ofensa, de manera que lo vuelve a sentir una y otra vez (re-siente). Pero, ¿cómo logramos superarlo? Aquí algunos consejos:

 

ENTIENDE LA NATURALEZA DE LA OFENSA. Muchas veces exageramos lo sucedido o imaginamos actitudes y hechos que no corresponden con lo que en un principio pudimos pensar. Por eso, es importante que analices cuál fue la ofensa y quién la provocó, tal vez te des cuenta que fue sin querer o que ni siquiera llegó al grado de ofenderte.

Ahora bien, si te das cuenta de que esa persona lo hizo a propósito, o bien, de verdad fue una ofensa grave, aplica el C.A.P., que es un proceso de tres pasos infalible a la hora de resolver el resentimiento.

1.- COMPRENDER: Se trata de entender los antecedentes que han llevado a la persona a hacer aquello que ha resultado decepcionante. No se trata de que lo justifiques, sino de que comprendas las razones que le han podido llevar a actuar así: su educación, su pasado, sus creencias, son las razones por las que esa persona actuó de esa manera que tú no esperabas. Trata de disociar la persona del comportamientola persona no es esa conducta.

2.- ACEPTAR: El siguiente paso es aceptar que la persona ha actuado de ese modo, y también que lo sucedido ya no se puede cambiar. Aceptar significa dejar atrás ese pasado para continuar hacia adelante dejando a un lado ese sentimiento.

3.- PERDONAR: Por último has de perdonar de forma sincera a la persona que te ha decepcionado. El perdón debe ser honesto, de otro modo no serás capaz de resolver del todo la emoción, y podrían surgir los reproches, lo que impediría continuar con una relación sana. ¡Ojo! Perdonar no significa que sigas soportando las ofensas, porque también es importante reconocer que las personas muchas veces no cambian, si consideras necesario alejarte, estás en todo tu derecho. El perdón es una expresión de amor, y el amor incondicional que demuestras aun hacia aquellos que te han dañado.

 

El resentimiento es un veneno que destruye por dentro y que rara vez sacia la sed de venganza o que al final se convierten en personas encerradas en sí mismas, cuya única meta es la venganza. Para superarlo, es muy importante admitir que existe en nosotros y, una vez reconocido, debemos tener el firme propósito de liberarnos de él.